
Cuando uno repasa la prensa, lee artículos y escucha crónicas actuales, le da por pensar que España no ha progresado intelectualmente tanto como pensamos. Generaciones a la cola de Europa en educación; héroes por la igualdad que se venden al reality-press; redactores, que no periodistas; medios de comunicación al servicio del poder, universitarios que estudian pero no piensan...desgraciadamente, no estamos a la altura de las circunstancias. Doscientos años después, lo sentimos Larra, pero nos encontramos sin Fígaros del siglo XXI.